José Manuel Garrido es el propietario y director de este restaurante-sidrería en pleno barrio de Estrecho, donde lleva años representando a nuestra gastronomía.
“Reinventar lo inventado” es el lema de Paloma García Lomas, el alma de Ormaza, donde se encarga de las labores de sala, sumiller y cocina. Con ese simple dato basta para saber que estamos en un pequeño local (9 mesas), donde el cuidado en los detalles y el trato familiar son la base desde hace casi 20 años.
Modesto, popularísimo y bullicioso local que se ha hecho famoso por la generosidad de las tapas que acompañan a sus cañas. La sidra natural (hay escanciadores mecánicos, y hasta “grifo” de sidra por culines) es su otra oferta esencial. La variedad de sus pinchos (que desaparecen y se renuevan con enorme rapidez) una bandera de enganche para una clientela juvenil encandilada con esta atractiva relación calidad/precio.