José Manuel Garrido es el propietario y director de este restaurante-sidrería en pleno barrio de Estrecho, donde lleva años representando a nuestra gastronomía.
Las pretensiones de El Fogón de Asturias son las propias de una honesta casa de comidas: buenos productos autóctonos, cariño en su elaboración y tradición en todo. En ese terreno se mueve Marcial Álvarez desde que inauguró el local y así se ha convertido en referencia gastronómica de una zona en la que imperan las comidas rápidas y de pie.
Otro ejemplo del empuje de los restauradores cangueses, La Hoja, se ha convertido con los años en uno de los más populares restaurantes asturianos de Madrid. Durante más de 20 años, cada mes de marzo, Paco y Conchita, los propietarios, pujaban (y ganaban) la subasta por el “campanu”, el salmón que abre la temporada de pesca, tradición perdida por las trabas administrativas a la comercialización de esta especie.
Naviego es un pueblo de Cangas del Narcea (y un río también) de una treintena de habitantes. De allí se vinieron a Madrid los hermanos Pedro y Laureano Menéndez y le dieron el nombre de su origen a este privilegiado local de la calle Mayor, aunque antes de llegar al centro estuvieron 12 años en la zona de Puerta del Ángel, donde “los asturianos” alimentaron la zona de fabadas...
Esta modesta “embajada” de Tineo lleva más de 20 años abierta al lado de la Plaza de España, donde su cocina honesta y sencillamente casera se ha abierto un hueco entre una clientela mayoritariamente de ejecutivos y personal de empresas, que acuden a su buen menú diario. Es en gran parte la misma clientela la que aprovecha su conocimiento del ambiente y comida para celebraciones familiares y amistosas de cualquier tipo.